Ayer, 1 de Julio de 2009 se cumplieron 35 años de la desaparición física del General Perón.
Nuestro pequeño homenaje.

Diario Noticias con la pluma de Rodolfo Walsh tituló “DOLOR”, con una bajada de notable precisión, que decía: “El General Perón, figura central de la política argentina de los últimos treinta años, murió ayer a las 13,15 horas. En la conciencia de millones de hombres y mujeres, la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá de la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un líder excepcional”.
Otro: Moría entonces, el hombre que había incorporado a la sociedad a la nueva clase trabajadora, el que fomentó la industria liviana, el que mejoró significativamente la distribución del ingreso, el que sancionó una legislación laboral de avanzada, el que despertó los amores y los odios insondables
El peronismo se convertiría, como decía John William Cooke en “el hecho maldito del país burgués”. Imbatible en las urnas, durante casi dos décadas, el establishment proscribió al peronismo especulando con la muerte y la presunta cobardía de Perón. Después del Cordobazo y las primeras acciones guerrilleras, se lo provocó para que regresara, en la convicción “que no le daría el cuero”. Durante dos años, 1971 – 1972, se desplegó la pulseada Perón – Lanusse, que terminó con el aplastante triunfo del primero. Los dos retornos significaron gigantescos movimientos de masas. Viejo y enfermo, Perón encontraría una Argentina compleja, conflictiva y esperanzada.
Leonardo Bettanín, diputado por la Juventud Peronista en el Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi) escribía el siguiente artículo:
Dos países diferentes velaron al General Perón.
Uno era el de los pasillos, de los sillones. Los uniformes relucientes, la gomina y las invitaciones especiales. Era el país de las instituciones, de los discursos engolados. El país de la televisión y las declaraciones. Era la dirigencia argentina azorada y preocupada por la muerte de un presidente.
El otro el país de los oprimidos. De los humildes y desposeídos. La Patria anónima, el país del adiós silencioso, del llanto contenido. El país de la flor apretada contra el pecho durante horas, mojada por la lluvia, pero sostenida firme en las manos para terminar dejándola a los pies del cajón. Era la Patria despidiendo a su mejor amigo. El país de la tristeza y el dolor.
El desafío hoy es continuar con su legado: somos sus únicos herederos!!
debemos hacernos cargo de la tarea de contruir una Patria Justa Libre y Soberana en la gran Patria Latinoamericana.
Debemos construir un Proyecto Nacional para todos los argentinos de buena voluntad.
Seamos dignos de su memoria, del sacrificio de tantos compañeros que dieron su vida en la lucha.
La historia nos mira.
Hasta la victoria siempre! Viva Perón, carajo!