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“Son intentos de destitución”

Viernes, 5 de marzo de 2010 admin Sin comentarios

En un discurso transmitido por cadena nacional, la Presidenta ratificó la decisión de pagar la deuda con reservas y hasta desafió los fallos judiciales en contra. “Tengo que pagar la deuda y voy a hacerlo”, afirmó.

Cristina Kirchner ayer en Cadena Nacional

La presidenta Cristina Kirchner ratificó la decisión de pagar la deuda externa con reservas del Banco Central. “Tal vez mañana se me juzgue, pero mientras tanto tengo que pagar la deuda y voy a hacerlo”, anunció ayer, en la Casa Rosada, al mismo tiempo que la oposición llevaba a los tribunales una denuncia penal contra ella y todo el gabinete y desde otro juzgado, un nuevo fallo –el cuarto desde que empezó esta pelea– ordenaba al Gobierno abstenerse de usar las reservas. El anuncio, que trasluce la decisión oficial de ir adelante a pesar de la ofensiva opositora en el Congreso y la Justicia, fue acompañado por la advertencia de que “estamos ante intentos de destitución”. “La oposición no cogobierna con el presidente”, fue la definición de Cristina. También calificó el rechazo del Senado al nombramiento de Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central como una “venganza de la más baja estofa”.

Desde el miércoles, cuando los senadores de la oposición, con el voto de Carlos Menem, tomaron el control del Senado y sacaron en tiempo record un dictamen contra Marcó del Pont, en el Gobierno empezaron a definir que la estrategia a seguir sería la de dar pelea. Uno de los argumentos principales es que si el Poder Ejecutivo queda impedido de pagar a los acreedores externos con reservas, los caminos opcionales que quedarían abiertos serían escabrosos: pedir fondos al exterior a intereses usurarios, ir a un default o usar recursos del presupuesto, lo que obligaría a su vez a recortar el gasto social. El razonamiento es que el freno al uso de reservas no afecta sólo al pago de la deuda, sino que indirectamente pone en riesgo políticas sociales como la asignación universal por hijo o la mejora en las jubilaciones.

Cristina habló por cadena nacional, durante un acto de llamado a licitación para el entubamiento de un tramo del río Salado. La acompañaban el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y buena parte de su gabinete.

Deuda Externa

“No voy a permitir que un juez ‘defaultee’ la deuda”, aseguró la Presidenta en su discurso refiriéndose al fallo con el que ayer la jueza en lo Contencioso Administrativo Claudia Rodríguez Vidal ordenó al Gobierno abstenerse de usar reservas del Banco Central para el pago de deuda. La medida de la jueza ya fue apelada por el Gobierno, y ahora será la Cámara la que deba expedirse sobre el tema, pero mientras tanto la cautelar sigue vigente (ver nota aparte), es decir que para usar las reservas, el Gobierno debería desobedecer a la Justicia.

“Se nos obstruye permanentemente con medidas judiciales; es un abuso de poder. No son los jueces, sino la Presidenta por imperio de la Constitución la que toma estas medidas”, criticó. Y advirtió que si tomara crédito para pagar, “sería pasible de ser condenada por administración fraudulenta contra los intereses del Estado, y no lo voy a hacer. Me marca el Código Penal que ningún funcionario puede cometer actos a sabiendas de que estos actos le van a salir más caros que si hace otras acciones, porque si no estaría administrando fraudulentamente en contra del Estado”.

Por ello, dijo estar “dispuesta a enfrentar la condena de cualquier juez circunstancial de la Argentina, pero no la de la historia”. E insistió: “Tal vez mañana se me juzgue, pero mientras tanto tengo que pagar la deuda y voy a hacerlo”.

Marcó del Pont

Fue uno de los tramos más duros del discurso. “Lo de ayer no fue un acto democrático e institucional”, criticó sobre el dictamen de rechazo de la Comisión de Acuerdos del Senado al pliego de Marcó del Pont, que los legisladores definieron sin escuchar a la funcionaria, “fue el acto de la más baja estofa que recuerdo haber visto en el Parlamento argentino”.

“Estamos ante intentos de destitución evidente de algunos sectores nacionales. ¿Cómo puede verse si no la disposición en menos de media hora, sin derecho a ser escuchada, de una académica del valor de Mercedes del Pont?” La Presidenta reclamó en esta línea a los referentes del antikirchnerismo “bajar el nivel de irracionalidad” porque “las instituciones no pueden tomar un acto de venganza”.

“Destituyentes”

Actúan “sin grandeza ni responsabilidad”, dijo sobre los dirigentes de la oposición, a quienes pidió “que tengan el grado de responsabilidad y patriotismo para entender que en este período constitucional yo soy la presidenta”. “Hay un montón en la fotografía (del miércoles en el Senado), empezando por el vicepresidente de la Nación (Julio Cobos), que quieren ese lugar, lo cual me parece absolutamente legítimo. Sólo les pido que el año que viene, en internas abiertas y democráticas, todos se presenten y sea el pueblo el que decida.”

“No hay cogobierno con la oposición, éste es un sistema presidencialista, que hemos copiado exactamente de la Constitución de los Estados Unidos, si no hay que cambiarlo y poner un gobierno parlamentario.” Cristina desafió a la oposición a que “nos digan cómo pagar la deuda” si no es con fondos del Central, “sin bajar las jubilaciones ni destruir empleo”. “Tal vez quieran que dejemos gente en la calle o haya descuentos de salarios, como hicieron ellos en 2001”, sugirió. Pero enseguida juró que si las propuestas opositoras demostraban ser mejores se comprometía a adoptarlas.

También se refirió al modo en que se repartieron las comisiones en la Cámara alta. “Yo he sido senadora desde 1995 y nunca se vio tal avasallamiento de lo que le corresponde a cada sector político en el seno de las comisiones. ¡Pensar que nos trataban a nosotros de autoritarios y hegemónicos! Sepan que cuando el Frente para la Victoria y el PJ fueron mayoría en las Cámaras siempre se respetó a la oposición los lugares que le correspondían.”

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¿Quién es Alfonso Prat Gay?

Miércoles, 20 de mayo de 2009 admin 27 comentarios
Alfonso Prat Gay sacó dinero del país durante el corralito financiero

Alfonso Prat Gay sacó dinero del país durante el corralito financiero

Era mediados de la década del ’90. La Argentina todavía disfrutaba de las mieles de la convertibilidad, a pesar de que para sostenerla se habían privatizado varias empresas públicas y la deuda externa crecía meteóricamente.
La pobreza y el desempleo comenzaban a sentirse en las calles. Un grupo de bancos extranjeros, liderados por el poderoso JP Morgan, realizó una de tantas operaciones financieras que se hacían en aquellos años.
Las entidades le aseguraron a la Argentina 7.500 millones de dólares en caso de que el país se quedara sin la cantidad suficiente de esa moneda para sostener la convertibilidad.
A cambio de este seguro, la Argentina tenía que pagar una cuota de 200 millones de dólares por año.
El hombre que encabezó la representación de los bancos extranjeros para la operación fue un joven argentino, que vivía entre Londres, Nueva York y Buenos Aires desde 1992. Su nombre era (y es) Alfonso Prat Gay.

Pocos años después, la convertibilidad explotó en medio de una crisis económica, política y social, sin precedentes.

crisis1

Crisis del 2001

Los bancos que habían comprometido el apoyo no cumplieron, a pesar de que habían cobrado la cuota del seguro año tras año. En ese momento, Prat Gay ya no estaba en Londres.
Se había transformado en el presidente del Banco Central argentino. “Desde esa entidad se encargó de tapar el incumplimiento que los bancos tuvieron con la Argentina. Porque él había sido el encargado de la operación”, remató el diputado Claudio Lozano, que le contó este hecho histórico a Miradas al Sur.

La excusa que pusieron los bancos en aquel momento fue que los bonos, que se había acordado que la Argentina iba a emitir para que las entidades desembolsaran los 7.500 millones de dólares, se habían usado meses antes en el famoso megacanje.
Y aquí hay otra operación financiera que es bueno recordar para conocer de dónde viene Prat Gay. El megacanje se hizo en el año 2001. El país intercambió deuda por 27 mil millones de dólares y se pagaron más de 150 millones en comisiones. El banco que lideró la operación fue,  una vez más, el JP Morgan. Alfonso Prat Gay aún trabajaba allí.

Meses después de la operación, el joven economista hizo el primer intento por entrar al Banco Central. El hombre que lo propuso para ser parte del directorio fue (y es) otro argentino famoso en el mundillo de la especulación financiera a escala global, amigo personal del estafador David Muldorf y autor intelectual del megacanje: Domingo Cavallo.

Domingo Cavallo

Domingo Cavallo

Él presentó en el Senado Nacional el pliego para que Prat Gay ingresara al directorio del banco. “Allí estaba el objetivo de tapar lo que se había hecho con el megacanje. Prat Gay era importante por el protagonismo que tuvo en esa operación el JP Morgan”, dijo Lozano.
Pero la oficina anticorrupción del Senado rechazó el pliego. El motivo fue la vinculación de Prat Gay con el Morgan. El banco estaba sospechado de participar en las operaciones de fuga de capitales y lavado de dinero que se estaban investigando en el Senado.
Hoy, la causa sigue adelante y el Morgan en el ojo de la tormenta.

Paradojas de la historia: a mediados de septiembre del 2001, la actual jefa política de Prat Gay, Elisa Carrió, lideró la primera presentación de esa investigación. En uno de lo salones del Congreso Nacional, vestida con un pulóver gastado y la cruz en medio del pecho, Carrió dijo cosas como ésta: “A través de bancos máscaras, cuentas negras y compañías financieras off shore, vinculadas a otros bancos, cuyos titulares viven en la Argentina, ese dinero se lavó en cuentas de bancos de los Estados Unidos”. Y concluyó: “Se trata de dinero sucio, proveniente de actividades ilícitas, básicamente”. Según declaraciones hechas a la prensa por Graciela Ocaña, quien trabajó con Carrió en aquella investigación, Prat Gay  figuraba en la lista de los presuntos evasores. Estaba en el número 67 de un total de 1.000 personas. Se supone que saltó el corralito financiero por una suma de 780 mil dólares.

Hace pocos días, en la presentación de los candidatos del Acuerdo Cívico y Social, Carrió, con un vestido nuevo, maquillada y sin la cruz, dijo sobre el ex JP Morgan: “Alfonso puede liderar un grupo de gente seria. Tuvo consistencia y mesura cuando le tocó conducir el Central”.

Prat Gay llegó a la entidad  finalmente. Fue un año después de su primer rechazo. En ese momento, Eduardo Duhalde llevaba 10 meses como jefe de Estado y por el banco habían pasado varios presidentes. Prat Gay apareció como una figura con la que Duhalde podía enviar una señal al sistema financiero internacional, que tenía una gran desconfianza del entonces presidente por su origen peronista. El 10 de diciembre del 2002, Prat Gay subió los 20 escalones de la puerta de entrada del edificio del Banco Central, luego en el ascensor hasta la oficina del presidente y se sentó en el cómodo sillón de cuero. Ese mismo día, la Argentina recibió propuestas de siete  grupos financieros para renegociar más de 50 mil millones de dólares de deuda que estaban en default con los acreedores externos. Había llegado un hombre de confianza.

Luego vendría la maniobra contada por Lozano. Y el manejo de las compensaciones a los bancos por la devaluación que fue de miles de millones de dólares.

Los años en el Morgan. Para entender la pertenencia de un hombre a un sistema de intereses y de valores hay que conocer ese mundo en el que se formó. En el caso de Prat Gay también se trata del lugar en el que amasó su fortuna. En el momento que llega al JP Morgan –mediados de los ’90– el sistema financiero transnacional profundizaba el proceso de flexibilización que había comenzado a principios de los ’70. “El Morgan fue pionero en ese sistema que llevó la especulación a su máxima expresión”, dijo a este diario un economista que pidió reserva de identidad. El mecanismo era así: en marzo se compra el dólar, el euro, u otra moneda, especulando con lo que va a costar en mayo. Y se la vende antes a las personas que invierten especulando con lo que valdrá en julio, y así, sucesivamente. Prat Gay hacía esta tarea en su función de Director de Estrategias de Tipos de Cambio del Morgan. Llegó a ese puesto a los 33 años. Durante el tiempo que trabajó en el poderoso banco amasó su fortuna. El modo fue el habitual entre los operadores globales del sistema financiero. “Se cobra un sueldo fijo. Pero gran parte de las ganancias son las comisiones que reciben  por las operaciones especulativas exitosas. Esto es algo que las entidades financieras usan como estímulo”, subrayó a Miradas al Sur Alejandro Vanoli, economista del Plan Fénix. En su última declaración jurada, conocida públicamente, Prat Gay aduce tener unos 10  millones de dólares en bienes. 6.5 millones  están depositados en cuentas corrientes en el exterior. Se suman dos departamentos y depósitos en otras monedas.

Por último, antes de volver a la política de la mano de Carrió, se fue del Banco Central por diferencias con Lavagna, que en ese momento era ministro de Economía.
Los conflictos radicaban en el modo de encarar la renegociación de la deuda externa. La fecha de su partida es sugestiva: cuatro meses antes de que la Argentina comenzara el proceso de quita a los acreedores  externos más importante de su historia.

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