Padre Angelelli

Jueves, 14 de mayo de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Padre Enrique Angel Angelelli

ang11

Padre Angelelli

Enrique Angelelli había nacido en Córdoba el 17 de Julio de 1923 y fue ordenado sacerdote en Roma el 9 de Octubre de 1949. Desde 1961, por decisión del entonces papa Juan XXIII, fue designado obispo auxiliar de Córdoba y desde 1968 el papa Pablo VI lo hizo titular de la diócesis de La Rioja. El 4 de Agosto de 1976, después de muchos enfrentamientos con el poder y tras el asesinato de dos de sus curas, Juan de Dios Murias y Gabriel Longueville, él mismo fue asesinado en un accidente provocado en una ruta riojana.

De regreso a Córdoba comenzó su labor pastoral como Vicario Cooperador en la Parroquia San José de Bº Alto Alberdi y como Capellán del hospital Clínicas. Visitó las villas miserias de la zona. El encuentro con la realidad de los marginados fue haciendo crecer en él la predilección por el servicio a los pobres. En 1952 se hizo cargo de la atención pastoral de la Capilla de Cristo Obrero y fue designado asesor de la JOC (Juventud Obrera Católica), radicándose en el Hogar Sacerdotal. El Hogar era un lugar de encuentro y consulta permanentes para buena parte del clero cordobés. Participó en la Junta Arquidiocesana de la Acción Católica, dictó clases de Derecho Canónico y Doctrina Social de la Iglesia en el Seminario Mayor de Córdoba y era profesor de Teología en el Instituto “Lumen Christi”.
Trabajó en la Curia Arzobispal y ayudó en la pastoral universitaria, asesorando algunos centros de la JUC (Juventud Universitaria Católica).

Enrique Angelelli, Obispo

El 12 de Diciembre de 1960 fue designado por el Papa Juan XXIII, Obispo Titular de Listra y Auxiliar de Córdoba, y el 20 del mismo mes fue nombrado Vicario general de la Arquidiócesis. El 12 de Marzo de 1961 recibió su consagración episcopal en la Catedral de Córdoba, que se vio abarrotada de obreros y gente humilde. Tuvo participación activa en diversos conflictos gremiales, marcando así una decisiva presencia de compromiso episcopal poco frecuente en el contexto eclesial de Argentina y especialmente resistida en los círculos del catolicismo tradicional de Córdoba.

Participó del Concilio Vaticano II donde profundizó sus opciones pastorales y vivenció la realidad universal de la Iglesia. En el marco de los cambios conciliares se produjeron en 1964, graves tensiones en la Iglesia cordobesa, a raíz de la publicación de reportajes a los sacerdotes Vaudagna, Gaido, Dellaferrera y Viscovich, en los que se planteaba una nueva perspectiva de la misión de la Iglesia. El apoyo a estos sacerdotes le significó, luego de la renuncia del Arzobispo Castellano, su exclusión del gobierno eclesiástico. En 1965 se hizo cargo de la Arquidiócesis de Córdoba, Mons. Raúl Francisco Primatesta, y restituyó a Angelelli como Obispo Auxiliar, quien retomó su estilo pastoral de contacto con la gente.

Monseñor Angelelli en La Rioja

Año 1968. Designado por Pablo VI, el 24 de Agosto asumió el Obispado de La Rioja, el mismo día en que se iniciaban las deliberaciones en Medellín del Episcopado Latinoamericano. Angelelli quiso ser “un riojano más” y desde el inicio visitó instituciones, comunidades, barrios y poblados riojanos. En Septiembre los sacerdotes fueron convocados en jornadas pastorales, allí surgieron las orientaciones para toda la diócesis. También los movimientos laicales fueron convocados a sumarse a esta renovación como co-responsables de su acción.

Año 1969. La Misa radial que se celebraba desde la Catedral, asumió el carácter de diocesana. En Mayo de ese año, se realizó la Semana Diocesana de Pastoral, allí se redactó un documento que profundizaba el análisis de la realidad provincial y el compromiso por la liberación del hombre y la mujer riojanas. Desde esta opción, la pastoral de Angelelli se caracterizó por estar junto a los trabajadores en sus reclamos y con los campesinos impulsando su organización cooperativa. Denunció la usura, la droga, las casas de juego y el manejo de la prostitución en manos de los poderosos de la sociedad riojana. Visitó los barrios alentando a los vecinos a solucionar el problema de la vivienda y organizar una cooperativa de consumo. recorrió toda la provincia visitando los pueblos más remotos y olvidados. Reclamó al gobierno nacional el presupuesto para la provincia, condenó las arbitrariedades de los gobernantes, alentó la organización de las empleadas domésticas e instó a todos a comprometerse en la acción política para el servicio y bienestar del pueblo.

Los grupos católicos conservadores se resistieron a los cambios iniciando campañas en su contra, que se intensificaron ese año, hasta culminar con la prohibición de la misa radial. Las movilizaciones y protestas en la provincia contrastaban con el silencio de la Conferencia Episcopal.

Entre 1971 y 1972 se concretó el Movimiento Rural Diocesano y la Cooperativa de Trabajo Amingueña Limitada, impulsando la expropiación del latifundio de Azzalini. La cooperativa permitiría obtener mejores precios para los productos regionales y trabajar solidariamente las tierras improductivas. En Agosto, Angelelli y su presbiterio se enfrentaron de nuevo con el gobierno de facto, cuando la policía detuvo dos sacerdotes y un laico.

En 1973 con las elecciones generales renacieron las esperanzas populares. Se restituyó a la iglesia riojana la misa radial. Pero en el marco de las movilizaciones por la expropiación del latifundio, el 13 de Junio en Anillaco, se produjo -organizado por los terratenientes del lugar- la expulsión del Obispo, sacerdotes y religiosas que habían concurrido a las fiestas patronales de San Antonio. En respuesta Angelelli sancionó canónicamente a los promotores que intentaban disfrazar el conflicto acusando de “comunista” a la iglesia riojana.

En 1974 el país vivía un recrudecimiento de la crisis social y política, con asesinatos, atentados y ataques a los dirigentes y organizaciones populares. En Septiembre Angelelli viaja a Roma en visita “ad limina”. Estando en Europa le sugirieron que no regresara porque su nombre figuraba en la lista de amenazados por la “Triple A” (grupo terrorista para-policial de la Alianza Anticomunista Argentina). Angelelli retornó a su Diócesis y planteó los ejes de trabajo para 1975: “caminar con y desde el pueblo, seguir actuando el Concilio y continuar la promoción integral de los riojanos”.

Martirio de Monseñor Angelelli

En Febrero de 1976 fueron detenidos en Mendoza el Vicario General de la Diócesis riojana, Mons. Esteban Inestal junto a dos dirigentes del Movimiento Rural, Rafael Sifre y Carlos Di Marco. Luego del golpe de estado del 24 de Marzo se intensificó el control y seguimiento a los miembros de la iglesia, en el marco de la represión desatada por la dictadura militar. Mons. Angelelli levantó su voz para denunciar las violaciones a los derechos humanos e hizo conocer al episcopado la persecución de que era objeto la iglesia en La Rioja. Hizo gestiones ante las autoridades militares, incluso ante el Comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano B. Menéndez. “El que se tiene que cuidar es usted”, amenazó el militar. Ante la inseguridad, Angelelli aconsejó a sacerdotes, religiosos y laicos abandonar la Diócesis para protegerlos, pero no aceptó la invitación de Obispos latinoamericanos para un encuentro en Quito, Ecuador. “Tengo miedo, pero no se puede esconder el Evangelio debajo de la cama”, confesó a sus familiares que vislumbraban el trágico final. La represión se agudizó. Fueron detenidos el P. Eduardo Ruíz, de Olta y el P. Gervasio Mecca, de Aimogasta. El 18 de Julio fueron secuestrados, torturados y asesinados los padres Gabriel Longueville y Carlos Murias, de Chamical. El 26 de Julio ametrallaron en la puerta de su casa al laico campesino Wenceslao Pedernera, en Sañogasta. Y cuando el 4 de Agosto, Mons. Angelelli, junto al P. Arturo Pinto, retornaba a la capital riojana, luego del novenario a los sacerdotes asesinados en Chamical, a la altura de Punta de los LLanos su camioneta fue embestida por un auto “Peugeot 504″, que le provocó el vuelco. El cuerpo del Obispo fue sacado y su nuca golpeada contra el asfalto, quedando su corpulenta figura extendida con los brazos abiertos sobre la ruta. Aunque se intentó ocultar el crimen, como un “accidente automovilístico” y la investigación judicial iniciada fue enseguida archivada, en 1983, con el retorno de la democracia, la causa se reabrió. En 1986 el juez Aldo F. Morales dictaminó que la muerte de Mons. Angelelli fue un “homicidio fríamente premeditado”, debiéndose identificar los autores. En 1989, los altos jerarcas de las Fuerzas Armadas implicados en el crimen fueron beneficiados por la Leyes de Obediencia Debida y Punto Final que consagraron la impunidad en las violaciones a los derechos humanos.

El pueblo creyente, que desde el mismo 4 de agosto tuvo el convencimiento de que se había tratado de un asesinato.


  1. jose luis
    Martes, 23 de junio de 2009 a las 15:22 | #1

    Los sacerdotes y personas como Enrique Angelelli son los verdaderos seguidores de Jesús. Porque quienes hemos leído conscientemente y con el corazón el Evangelio sabemos que Jesús no permaneció de espaldas a la gente, ni encerrado en sus ocupaciones religiosas. Sino que por el contrario era alérgico al dolor y sufrimiento de la gente (pueblo) detestaba la injusticia. Denunció cuanta injusticia cometían los religiosos y poderosos de su época. Los trató de víboras, sepulcros blanqueados por fuera y la podredumbre por dentro. Por ello lo mataron porque molestaba al sistema político-religioso del imperio romano por un lado y al Sanedrín por otro. La cruz es un invento del hombre para torturar a todo el que se oponía al sanguinario sistema. La CRUZ no la inventó Dios. A Enrique lo mató un sistema in-humano como el encabezado por la dictadura militar, jerarcas militares que les gusta llenarse la boca de Dios y la Patria, ser los que ocupan los primeros asientos en las Iglesias, pero su corazón está MUY LEJOS DE DIOS. Como reza la Biblia ” este pueblo de labios me honra mas su corazón
    está lejos de mí”
    Mártires como Angelelli deberían ser reconocidos y recordados en misas, omilías, y por toda la Jerarquía de la Iglesia Católica.

  2. Sábado, 3 de octubre de 2009 a las 10:38 | #2

    hola me llamo julieta solo al tener 17 año vivo en catatamarca capital estoy estudiando
    en el colegio nunestra señora del valle el preofesor de historio nosa hablo mucho del àdre angelelli i la clase se vuelve mas interesante solo le agradesco a dios que me “DIOS” una persona para conoser lo que paso en el pasado gracias a los profesores de historia ….!!!!!!!

  1. Sin trackbacks aún.